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jueves, 27 abril 2006
Tristezas.
Normalmente nos entristecemos por algún acontecimiento que nos duele y nos afecta, y entonces es como estrellar un jarrón contra el suelo. Con estruendo y violencia. Los trozos de cristal se esparcen por toda la habitación. Parece el fin del mundo.
Pero el estruendo cesa, los cristales se recogen. Se toca fondo y se está preparado para volver a empezar.
Luego está esa otra tristeza que es como la niebla. Primero es vaga y difusa, y no le prestamos atención. Luego te rodea, sin motivo aparente. Y si le dejas, se te mete en casa sin llamar a la puerta, se acomoda en tu sofá, se fuma tu tabaco. Se convierte en el invitado molesto que viene para dos días y se queda meses.
Yo prefiero la primera tristeza a la segunda. Porque la primera siempre me recuerda que estoy viva y que sigue habiendo esperanza. La segunda es el vacío.
Escuchando ... anybody seen my baby? - Rolling Stones
(y sufriendo el calorcito madrileño, por fin ^_^)
15:50
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Comentarios
La tristeza siempre es del segundo tipo (según lo veo yo, claro). La primera es el dolor del momento, la segunda es la pena que se te agarra por dentro y no te suelta.
Y sin venir a cuento te pongo el enlace de un blog (como te prometi) muy chulo pa que le eches un ojo (o los dos ;)) http://www.elpaisdelospersonajessecundarios.blogspot.com/
Anotado por: la geniera | jueves, 27 abril 2006
el calorcito madrileño es bueno para la tristeza, bueno, solo a veces
saludos
semi
Anotado por: semi | martes, 02 mayo 2006