« Lift me up. | Página de inicio | ADSL (3): el inevitable Murphy. »
sábado, 08 abril 2006
Frente al espejo, otras veces...
...viéndome así: como un reflejo de varias personas que fueron mezclando sus sangres para que viniera al mundo un ser único que hubiera sido diferente con tan sólo cambiar una molécula de lugar y de momento.
Si mi padre no hubiera tenido un accidente de coche en el verano de mil novecientos setenta y pico ni se hubiera tenido que quedar en el pueblo quince días más de lo previsto, no hubiera entrado al bar R a tomarse un café justo la calurosa tarde de agosto en que mi madre disfrutaba de una coca cola al fondo de la barra de ese mismo bar con sus amigos.
Y si mi madre hubiera preferido entrar en el bar N, al otro lado de la calle, a tomarse ese refresco, habría dado igual que mi padre se hubiera tomado media docena de cafés esa tarde en el bar R, porque no habrían coincidido.
Y si no hubieran coincidido, no se hubieran conocido. Y si no se hubieran conocido, no se hubieran enamorado. Y si no se hubieran enamorado, yo no estaría aquí tal y como soy ahora.
O sí.
Si mi padre no hubiera tenido ese accidente y hubiera llegado a Madrid, quizás esa misma noche hubiera conocido a una rubia bajita de ojos verdes y grandes pechos y yo hubiera nacido completamente diferente. O no.
O si mi madre hubiera preferido el bar N y allí hubiera cruzado su mirada con un irlandés pelirrojo, pecoso y de ojos azules que había ido a parar ese verano a un pueblo de la sierra (vaya usted a saber por qué), quizas yo no habría sido yo sino otra persona. O no.
Puede ser que, aún por separado, me hubieran dejado alguno de esos detalles que sólo ellos y yo sabemos que compartimos: el lunar del estómago que tengo a medias con mi padre, los pechos pequeñitos y firmes de mi madre, las cejas pobladas, la curiosa forma del penúltimo dedo de mis pies.
O puede que no.
Sí, hay otras veces en las que miro al espejo y sólo veo varios millones de células que tienen esa forma exacta y no otra y que se colocaron de esta manera y no de aquélla formando un curioso e irrepetible milagro.
Aprender a saberse único y recordarlo de vez en cuando es un fantástico ejercicio de autoestima :)
PD. tontamente trascendental estoy, lo sé :P
12:11 Anotado en Palabras | Permalink | Comentarios (1) | Enviar a Email
Comentarios
Tienes razón....trascendental
Anotado por: El Vagabundo | lunes, 10 abril 2006

