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jueves, 06 abril 2006

De oreja a oreja.

Pienso que tengo que llamar al Tipo nº 4 hoy mismo sin falta. Necesito consultarle algo.

 

Miro el teléfono. Miro al techo. Cojo el teléfono. Al cogerlo me doy cuenta de que me tiembla el pulso y tengo heladas las palmas de las manos.

Dejo el teléfono. Enciendo un cigarro. Cojo el teléfono por segunda vez. Busco su entrada en la agenda y fumo mirando su nombre. Pienso en cómo besará. Me obligo a pensar en otras cosas porque me conozco. Sol. Campo. 7 días y 8 noches de vacaciones con el Tipo nº 1 a tiro de piedra. Y además el Tipo nº 4 no es nada guapo. Pero ¿cómo será notar sus manos subiendo por mis caderas? La próxima vez que lo vea me tengo que fijar en sus manos. Pero no habíamos dicho que íbamos a pensar en otras cosas. En cosas importantes. Y qué hay más importante que un buen par de manos masculinas. En eso tienes razón. Pero deja de hablar contigo misma que pareces Gollum. Joder.

 

Cojo el teléfono (por tercera vez ya, hay que joderse). Marco sin más. Primer tono. Debería aclararme la voz porque si no seguro que como saludo me saldrá un gallo. Segundo tono. Tengo un nudo marinero en la garganta. Tercer tono. ¿Cuánto hacía que el corazón no me daba estos golpes en el pecho?. Cuarto tono. Empiezo a preguntarme si estaré aquejada de un transtorno mental serio. Quinto tono. Cuelgo porque estoy al borde de algo grave. Que devuelva la llamada cuando la vea.

 

...

 

El Tipo nº 4 no ha devuelto la llamada y el tema ya es impepinable. Tengo que hablar con él. Vamos a ver. Este año cumplo 25 ídem. Soy una mujer hecha y derecha. Tengo que ser capaz de hablar por teléfono con este tío sin montar semejante melodrama previo.

 

Abro el messenger. P me saluda. Le digo que espere, que me pilla a punto de llamar al Tipo nº 4. Me contesta que uyuyuyuy. Me río y le digo que ahora le cuento.

Cojo el teléfono. Busco el nombre y marco sin pensármelo. Estoy decidida. Estoy preparada. Estoy a punto. Y él está ... comunicando. Maldita sea mi estampa.

 

Se lo estoy contando a P cuando el Tipo nº 4 me devuelve la llamada. De pronto el corazón me late en la garganta. Ahora en el pulgar. Ahora en las sienes. Ahora en la boca del estómago. Dios mío, el corazón se ha salido de mi caja torácica y está dando botes por todo mi cuerpo. Marta-tiene-un-marcapasos-que-le-anima-el-corazón. ¡¡¿Pero en qué coño estoy pensando?!!  ¡¡Joder!!

Descuelgo el teléfono. Mi hola suena un poco indeciso pero al menos no me ha salido un gallo. A medida que hablo con el Tipo nº 4 me voy derritiendo. Cuando cuelgo soy un charquito tembloroso encima de la cama.

 

La ventana del messenger parpadea en naranja. Es P preguntándome si tengo la sonrisa bobalicona cruzándome la cara.

 

... de oreja a oreja. :)

21:20 Anotado en Amarillo real | Permalink | Comentarios (0) | Enviar a Email